La sociedad actual está en un proceso de cambio. Una sociedad que de unos valores jerárquicos va evolucionando hacia una sociedad democrática e igualitaria. Una sociedad cada vez más intercultural debido a la emigración y movilidad geográfica y más plural desde la perspectiva ideológica. Todo ello se traduce en un aumento significativo de la conflictividad social.
Consecuentemente todos los esfuerzos de los diferentes gobiernos, responsables políticos e Instituciones debieran ir encaminados de una parte a estructurar nuestra sociedad en los principios de igualdad, solidaridad y utilización del diálogo como método de resolución de los conflictos. Y de otra a potenciar la participación social en este proceso de estructuración e integración social.
La realidad política e Institucional lamentablemente es muy diferente. En vez de potenciar la imagen del diálogo, transmiten su incapacidad para llegar a acuerdos y un nivel de confrontación e intolerancia inadmisible en una sociedad como la española. La imagen de utilización política del poder judicial pone en entredicho el Estado de Derecho. Y con la pervivencia de una legislación que posibilita la imputación penal de un responsable Institucional del Estado como el Lehendakari y de miembros socialistas del Parlamento Vasco por el mero hecho de dialogar para lograr la paz ,podríamos llegar a la conclusión de que España tiene unos políticos que no sólo no están resolviendo los problemas de los ciudadanos sino que están aumentando la división y conflictividad social.
La familia no es sino un reflejo de esta sociedad. Su concepto y estructura están en un profundo y rápido cambio. En 2004 y 2005 se promulgaron dos leyes como la ley del divorcio y la ley de violencia de género que no hicieron sino aumentar la contenciosidad y la violencia en el entorno familiar.
La Ley del Divorcio pretendía defender el derecho del menor a relacionarse con ambos progenitores y disminuir la contenciosidad.
Pasados dos años la contenciosidad de los divorcios ha aumentado en un 6% ,que en términos reales es pasar de 45000 contenciosos a 61200.
El aumento de la utilización y del maltrato de los menores, en mayor medida por el progenitor custodio ha encendido todas las luces sociales de alarma. Los Puntos de Encuentro de todo el Estado están saturados. Los informe profesionales y de responsables judiciales hablan de 20.000 niñas/os que anualmente son maltratados psicológicamente y sufren el Síndrome de Alienación Parental
Por su parte La ley de protección integral contra la violencia de género pretendió proteger a las mujeres del maltrato. Pasados 3 años las muertes no han disminuido. En efecto las mujeres asesinadas por violencia doméstica han sido 64-68-77-84-79-71-77 desde el año 2000 al 2006.En el año 2007 ya han sido 68 mujeres asesinadas.
Lamentablemente la ley no solo no ha cumplido su objetivo sino que las mujeres que están realmente amenazadas no sólo no están suficientemente protegidas(15 con órdenes de alejamiento)sino que su vida pasa a ser un infierno.
Si a estos datos añadimos que en los mismos años ha habido respectivamente 44-38-49-31-56 hombres asesinados víctimas de violencia doméstica. faltando los datos de 2006 y 2007 por no hacerse ya públicos, estamos ante un problema social de enorme gravedad.
Ante este problema el Gobierno y las Instituciones siguen tomando medidas legales y sociales discriminatorias en función del género así como profundizando fundamentalmente en la vía penal. Dedicando además ingentes cantidades de dinero al después del maltrato en vez de invertir en la prevención del mismo.
Estamos ante una legislación que discrimina a las víctimas en función del sexo y sobre todo unas Instituciones que ignoran a los muertos por violencia doméstica cuando éstos son hombres.
Estamos ante unas Instituciones que no reconocen la representatividad de las asociaciones de madres y padres separad@s, que somos las que más sufrimos este problema y los más interesadas en resolverlo.
Estamos ante una sociedad a la que se le están transmitiendo continuamente mensajes de confrontación, de utilización de la vía judicial como método de resolución de los problemas, de venganza.
Desde los que sufrimos estas situaciones echamos de menos que no se practique y potencie el diálogo como método de resolución de los conflictos. Nos encantaría que la cultura de los Buenos Tratos fuera el pilar sobre el que se desarrollara la igualdad. Estamos convencidos que la prevención es la base de la resolución del conflicto. Pero sólo somos ciudadanas/ciudadanos de los que las/los políticos cada día se alejan más.
Justo Sáenz Iñiguez
Pte de la Federación de Euskadi de madres y Padres Separados-KIDETZA
Pte de la Confederación Estatal de Federaciones y Asociaciones de madres y padres Separad@s
PUBLICADO EN DIARIO VASCO EL 14/12/2007